jueves, 2 de junio de 2016
Reflexión
“Mañana cuando sea viejo voy a necesitar que mis alumnos me defiendan al tener un problema legal,
que me curen cuando me sienta mal, que me escuchen en terapia cuando esté medio loco ¿Y con el resto?
Cuando tenga ganas de reírme o llorar voy a necesitar de actores,
cuando quiera recordar el pasado voy a necesitar las melodías de músicos,
cuando quiera volar con mi vejez voy a necesitar bailarines en el Colón,
cuando quiera disfrutar de los últimos colores voy a necesitar pintores.
Si la escuela solo sirve para formar empleados asalariados no cumple su misión y fracasa.
La escuela debe educar, hacer pensar y transmitir pasión. Hay que aprender a escuchar a los alumnos. ¿Qué sienten?
¿Qué quieren? ¿Cómo les cambiarán la vida a las personas con sus profesiones?"
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